{"id":359,"date":"2011-06-22T20:55:17","date_gmt":"2011-06-22T20:55:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.semioticafactual.com\/?p=359"},"modified":"2011-06-22T20:56:00","modified_gmt":"2011-06-22T20:56:00","slug":"el-zancudo-arturo-soto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.semioticafactual.com\/?p=359","title":{"rendered":"El Zancudo, Arturo Soto."},"content":{"rendered":"<p>Tubutama: Zona de silencio<\/p>\n<p><em>21\/Junio\/2011<\/em><\/p>\n<p>\u00a0<strong>I<\/strong><br \/>\nEl profe \u00d3scar Manuel Madero Valencia ha terminado de desayunar y sale del restaurante para fumar un cigarrillo. Tambi\u00e9n bromea, nervioso. Cuenta que en el ret\u00e9n de la Polic\u00eda Federal por el que reci\u00e9n pasaron, uno de los agentes le hizo las preguntas de rigor: de d\u00f3nde vienen, a d\u00f3nde van, a qu\u00e9 se dedican\u2026 y despu\u00e9s de las respuestas, indag\u00f3: \u00bfLlevan armas?<\/p>\n<p>\u201cNo\u201d, fue la respuesta del diputado del magisterio. Y el agente federal, en tono casi paternal le dijo: \u201cPues deber\u00edan de llevar, cabrones\u201d\u2026<\/p>\n<p>\u00a0<strong>II<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0Y es que el Congreso sesionar\u00e1 en Tubutama, en el desierto de Altar. En esa regi\u00f3n que se ha convertido en una zona del silencio, donde se respira el miedo.<\/p>\n<p>\u00a0Y para remachar el clavo, el reportero gr\u00e1fico de Expreso, Eleazar Escobar, siempre tan oportuno y \u00e1cido, aporta su dosis de humor negro. Tercia una pl\u00e1tica entre un par de colegas que deliberan sobre los riesgos del viaje a Tubutama, donde el crimen organizado ha sentado sus reales, dejando una estela de sangre y muerte.<\/p>\n<p>\u00a0Los colegas hacen votos porque nadie salga lastimado. Para que no les vaya a tocar una bala perdida que los deje en calidad de \u2018da\u00f1os colaterales\u2019.<\/p>\n<p>\u00a0\u201cNo\u201d -dice el Eleazar-, c\u00e1mara en ristre, \u201cen todo caso, mejor que le toque a un diputado, ellos tienen suplentes, \u00bfpero nosotros?\u201d. Y luego se va a seguir tomando fotos entre carcajadas.<\/p>\n<p>\u00a0<strong>III<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0\u201cBienvenidos, se\u00f1ores legisladores. Gracias por poner sus ojos en Tubutama\u201d, reza una manta que alguien ha colgado en el kiosco de la plaza, frente a Palacio Municipal y la iglesia. Frente a la calle donde se han instalado las curules y el pres\u00eddium para celebrar la sesi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0El presidente municipal, Santos Casta\u00f1eda Barcel\u00f3 es invitado a dirigir unas palabras al Pleno, y a la gente que busca un espacio en la calle, bajo la malla-sombra que no sirve de mucho.<\/p>\n<p>\u00a0Debajo de ella, los diputados sudan el calorcillo del verano en el desierto. Algunos usan sus lentes polarizados.<\/p>\n<p>\u00a0El alcalde agradece a los diputados su presencia y la de los agentes federales y estatales. Municipales no, porque no hay en Tubutama.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n agradece la presencia del ej\u00e9rcito.<\/p>\n<p>\u00a0La gasolinera a la entrada del pueblo, en el entronque con la carretera, ha sido habilitada como cuartel. Cuatro Hummer camufladas, con una ametralladora calibre .50 montada en el cofre, se encuentran estacionadas ah\u00ed, donde tambi\u00e9n hay varios soldados.<\/p>\n<p>\u00a0Tres camionetas de la Polic\u00eda Federal con varios hombres fuertemente armados y algunos con pasamonta\u00f1as, realizan rondines en las desiertas calles de Tubutama, donde la iglesia es el edificio m\u00e1s alto y en su techo se han apostado varios francotiradores, mientras el helic\u00f3ptero blindado del gobierno estatal sobrevuela el pueblo.<\/p>\n<p>\u00a0<strong>IV<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0Un tipo desgarbado y de ropa sucia cruza la calle con decididas zancadas. Lleva en la bolsa trasera del pantal\u00f3n un f\u00f3lder doblado que inopinadamente saca y extiende para dejar ver las fotos de otros tres hombres. Francisco Javier, Jes\u00fas y \u00d3scar Armando Mendoza L\u00f3pez son sus nombres.<\/p>\n<p>\u00a0Fueron sacados de sus casas \u201cen calzoncillos\u201d, mientras dorm\u00edan. Un comando armado se los llev\u00f3 desde el 17 de febrero pasado y hasta hoy no se sabe nada de ellos. Son sus hermanos. El hombre est\u00e1 nervioso, rodeado de reporteros que preguntan y preguntan.<\/p>\n<p>\u00a0\u00c9l responde. Dice que la polic\u00eda sabe bien qui\u00e9nes se los llevaron. Se\u00f1ala directamente a un comandante de la Polic\u00eda Estatal Investigadora con base en El S\u00e1ric. Asegura que la noche del secuestro, el jefe policiaco se paseaba en su camioneta, pixteando, con la m\u00fasica a todo volumen.<\/p>\n<p>\u00a0Dice que los sicarios quemaron su casa con p\u00f3lvora y granadas. Que \u00e9l ya no tiene casa y vive en ninguna parte: \u201cando desterrado, de perro, comiendo de la basura\u201d, suelta entre maldiciones de grueso calibre.<\/p>\n<p>\u00a0El alcalde de Tubutama pide un minuto de silencio por los funcionarios de su gobierno que han ca\u00eddo muertos: tres acribillados, uno por un paro cardiaco y otro electrocutado.<\/p>\n<p>\u00a0El silencio sirve para que se escuche la voz de Jorge Mendoza, que sigue declarando a los reporteros y mascullando maldiciones que llegan claramente a los diputados, instalados a dos metros de donde se encuentra.<\/p>\n<p>\u00a0<strong>V<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0No es s\u00f3lo Tubutama. Todos los pueblos de la regi\u00f3n: Oquitoa, \u00c1til, Trincheras\u2026, todos est\u00e1n desolados. El silencio y la soledad sobrecogen. La historia de Jorge es una, entre los cientos de historias que han ido construyendo esa soledad, ese silencio.<\/p>\n<p>\u00a0De Santa Ana a Tubutama, la carretera est\u00e1 flanqueada de caser\u00edos desiertos. Puertas y ventanas cerradas. Carros llenos de polvo. Como que la vida se fue vaya usted a saber a d\u00f3nde. Los negocios est\u00e1n cerrados y rara vez se ve a alguien caminar con paso apresurado y nervioso, por las calles de estos pueblos.<\/p>\n<p>\u00a0Los ni\u00f1os tienen prohibido salir despu\u00e9s de las cinco de la tarde. Una de las tres maestras de la escuela primaria, se va a ir de Tubutama y las madres de familia solicitan a quien pueden, que les mande a quien la sustituya. Tampoco hay servicios de salud en Tubutama. No hay un solo m\u00e9dico, y tampoco hay los medios ni las condiciones para salir a buscar uno en otro municipio.<\/p>\n<p>\u00a0<strong>VI<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0Toda la regi\u00f3n es una zona de silencio. Muchos, demasiados polic\u00edas, demasiados soldados que revisan autos y personas. Han acudido a este municipio enclavado en el Desierto de Altar, para poner en marcha un operativo impresionante, que dimensione la importancia de lo que est\u00e1 por ocurrir.<\/p>\n<p>\u00a0Y lo que ocurri\u00f3 fue que el Congreso del Estado de Sonora aprob\u00f3 con unanimidad festiva, la reforma a la Ley de Seguridad P\u00fablica y el decreto que crea la Secretar\u00eda de Seguridad P\u00fablica.<\/p>\n<p>\u00a0Con esto, Sonora pasa a ser la primera entidad federativa que cumple los lineamientos del Secretariado Ejecutivo de Seguridad Nacional, para hacer posible, entre otras cosas: el mando \u00fanico policial, la certificaci\u00f3n de los agentes policiacos y la creaci\u00f3n de observatorios ciudadanos para las acciones en la materia.<\/p>\n<p>\u00a0<strong>VII<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0El Pleno del Congreso en Tubutama tuvo ausencias. C\u00e9sar Augusto Marcor, diputado del Partido Verde Ecologista fue intervenido quir\u00fargicamente y no pudo asistir. Tambi\u00e9n a la panista Alejandra L\u00f3pez Noriega la encamaron para una laparoscop\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0La priista Flor Ayala Robles Linares tampoco asisti\u00f3, aunque la explicaci\u00f3n que dio su colega Otto Clausen Iberry se inscribe en el marco de los chistoretes que van y vienen entre risas de nervios; entre veras y bromas; entre la necesidad de parecer relajado, cuando se est\u00e1 por ingresar al s\u00f3rdido territorio de la violencia y la muerte: \u201cla Flor no vino porque el chaleco blindado que se mand\u00f3 hacer no le entr\u00f3. Era talla X-Small\u201d, dice, y se aleja entre las mesas del restaurante Elba, en Santa Ana, donde la comitiva lleg\u00f3 a desayunar, camino a Tubutama.<\/p>\n<p>\u00a0La perredista Gorgonia Rosas L\u00f3pez tambi\u00e9n est\u00e1 ausente. Nadie da informes sobre los motivos de su falta, as\u00ed que el Oficial Mayor del Congreso, Jos\u00e9 \u00c1ngel Barrios llama por celular a Jos\u00e9 Guadalupe Curiel para indagar: \u00bfOye, es cierto que nada m\u00e1s vino la mitad de tu bancada?<\/p>\n<p>\u00a0El perredista le responde que \u201cpor razones estrat\u00e9gicas, se decidi\u00f3 que as\u00ed fuera\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<strong>VIII<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0Decidieron que fuera Tubutama la sede de esta sesi\u00f3n, atendiendo la solicitud que un lugare\u00f1o hizo al diputado del PRI, Roberto Ruibal Astiazar\u00e1n. Que era necesario atraer todas las miradas hacia esta regi\u00f3n de Sonora, donde la vida cotidiana est\u00e1 paralizada por el terror. \u201cHan pasado tantas cosas que a veces uno prefiere no hablar de ellas\u201d, dice el alcalde, que luce un vendaje en su mano izquierda, lastimada al caer de un caballo.<\/p>\n<p>\u00a0Es el mismo Ruibal Astiazar\u00e1n el que conect\u00f3 el jonr\u00f3n de la tarde. Aprobada la nueva ley, solicit\u00f3 a Ernesto Munro, quien firmar\u00e1 ahora como Secretario de Seguridad, que el operativo de mando \u00fanico se quede en Tubutama por un periodo m\u00e1s prolongado.<\/p>\n<p>\u00a0Ruibal teme lo que est\u00e1n temiendo los ciudadanos de Tubutama: que en cuanto se vayan diputados, polic\u00edas y soldados, el dominio del crimen organizado se imponga de nuevo.<\/p>\n<p>\u00a0Por eso los aplausos de la gente. Aplausos que no est\u00e1 dispuesto a desaprovechar Dami\u00e1n Zepeda, que pide la palabra y le dice a la gente lo que la gente quiere o\u00edr. Tambi\u00e9n le aplauden, aunque m\u00e1s t\u00edmidamente.<\/p>\n<p>El cajemense Ra\u00fal Acosta entiende que cada aspirante a un aplauso querr\u00e1 hacer uso de la voz, pero la ley no ha sido aprobada, as\u00ed que solicita al presidente, Vicente Sol\u00eds, que la someta a votaci\u00f3n, \u201cy que despu\u00e9s vengan los comentarios\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0El presidente accede. El Pleno aprueba por unanimidad, pero la fiesta no dura mucho. Bulmaro Pacheco sube a leer un posicionamiento en el que hace un llamado al presidente de la Rep\u00fablica, Felipe Calder\u00f3n Hinojosa, a que deje de ejercer funciones de l\u00edder de su partido, y ejerza funciones de Estado: \u201ctodos se lo vamos a agradecer\u201d, dice.<\/p>\n<p>\u00a0<strong><a href=\"mailto:chaposoto67@hotmail\">chaposoto67@hotmail<\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tubutama: Zona de silencio 21\/Junio\/2011 \u00a0I El profe \u00d3scar Manuel Madero Valencia ha terminado de desayunar y sale del restaurante para fumar un cigarrillo. Tambi\u00e9n bromea, nervioso. 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