“Perdón por no haber estado ahí..” Tu papá El Código

Manuel Fernando López

Harto, cansado de tanta miseria humana , de tantos mediocres enquistados gracias a padrinazgos –conste, lejos de mi la envidia porque amo como nadie, la libertad suprema de escribir lo que me da la gana y contra quien sea – esperé el camión rumbo a mi hogar.
Entonces leí en la pared de la “parada” lo siguiente: “Perdón por no haber estado ahí: tu papá”.
Cuantas lágrimas acudieron a mis ojos, cuantos recuerdos de una adolescencia y juventud cada vez más lejanas, donde la arrogancia, no exenta de una ideología que en los turbulentos años setentas sentó todo un precedente en la Universidad de Sonora y en la entidad en general.
En esta vorágine de recuerdos, la brisa del ayer me trae nombres de increíbles amigos que ya partieron y, de otros que como yo, recurrimos al inevitable “si hubiéramos…” y, esto y aquello.
Disgregaciones que he y sigo compartiendo en la cada vez más inmensa soledad con amigos tan disímbolos en apariencia como René Isaac Morera Saenz y Francisco Javier Larios Gaxiola; ambos de portentosa retentiva y, años ha, divididos por corrientes de pensamientos diferentes.
Ambos, le dan las buenas y las malas a Ignacio Lagarda Lagarda, cronista oficial de Hermosillo – la beca la tiene hasta que muera—en cuanto a la historia de la capital; pero no tuvieron la “bendición” de quienes deciden al respecto.

¿Para qué? : al final, como siempre ocurre, los “ganones” fueron y siguen siendo los dueños del dinero, los poderosos; éramos arcilla en sus manos y, nos utilizaron perfectamente para sus fines.

En fin, ¿a que voy con lo anterior? : desde aquí, el mensaje lleno de amor y arrepentimiento “por no haber estado ahí…” para mis hijos Cristo Alberto y Agueda Carolina.
Disculpen todos quienes se atreven a leerme; hay días así.
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