¡Ahí te hablan Toño…! El Código

Lo voracidad constructora


Manuel Fernando López

Bien cabe esta frase para lo que está ocurriendo en el cruce de la calle Galeana con el bulevar Francisco Serna ..conocido mejor como “El malecón”—donde la voracidad de las compañías constructoras se pone de manifiesto una vez más.

Claro, lo anterior con la complacencia plena de las autoridades y, en este caso, específicamente del ayuntamiento que encabeza Antonio Astiazarán Gutiérrez y, demás funcionarios, entre los que debe poner atención la flamante síndico procuradora Zaira Fernández Morales, responsable de velar por el patrimonio de los hermosillenses; claro sin dejar de lado a la Sidur.

¿Qué está pasando en dicho crucero?

Frente a conocido restaurante de carne asada, están construyendo un edificio, al parecer un banco más o un complejo departamental; debido a los calores infernales, los obreros de dicha obra aprovechan la sombra que proporcionan los mezquites del bulevar ya mencionado tanto para comer al mediodía y el descanso merecido-

Hasta aquí todo bien, normal: solo que de buenas a primeras colocaron un cerco de malla ciclónica cerrando dicho bulevar sin restricción alguna para instalar material de construcción y, en consecuencia exponiendo a los transeúntes a sufrir un accidente vial por dicha limitación de espacio.
Las fotografías a continuación no dejan mentir lo aquí escrito; conociendo la voracidad y el ánimo depredador de los constructores, al rato, ante la indiferencia y el dejar ser de las autoridades respectivas y “ya entrados en gastos”, van a continuar con la malla ciclónica para apropiarse del bulevar en detrimento de los cada vez más apaleados e indefensos ciudadanos hermosillenses.

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