Célida: por y para la sociedad, El Código

Manuel Fernando López

Para quienes de una u otra forma, por diversas circunstancias y, so pretexto de violentar el Bando de Policía y Buen Gobierno, como es conocido el manual que por muchos años sirvió de guía a nuestras corporaciones policiacas, sufrimos vejaciones, insultos y demás humillaciones en el área de barandilla; esto cambió radicalmente en esta administración de Célida López Cárdenas.
Era la indefensión total para el ciudadano que era detenido por diversas faltas a dicho bando –en especial, administrativas– y, sin mayor consideración a su estatus socioeconómico, pero en especial a su estado de salud, era refundido en celdas asquerosas, dignas de San Juan de Ulúa y, “ahí te la echas…”,
Ahí, si el infeliz en turno, padecía hipertensión, diabetes o demás complicaciones, nada les importaba y, menos aún si éste un peso no traía en sus bolsillos: era todo unilateral, juez y parte la corporación en tal caso.
Muchas desgracias ocurrieron en los separos, donde privaba la impunidad policiaca; la voz del ciudadano para nada contaba, así como tampoco su inocencia en tal o cual detención.
Lo anterior, al menos en teoría y en el papel ya cambió, dio un gran avance, cuando hace días, el Cabildo de Hermosillo reformó dicho bando por obsoleto, alejado de la realidad social actual.
Esto fue el pasado 21 de marzo, para “transformar una justicia de barandilla, en una justicia cívica real”, expresó la aún alcaldesa en relación a dicho cambio y, porque fueron escuchadas organizaciones civiles y académicas para tal efecto y, no dejar en la indefensión al ciudadano.
Se trata de un nuevo modelo sistémico que atacará de raíz el problema del infractor; habrá sicólogos, trabajadores sociales y médicos, trabajando en conjunto para darle seguimiento a la causa generadora de alguna infracción.
Ahí está pues este excelente logro en aras de dejar atrás actitudes prepotentes y arbitrarias cometidas por años en los separos policiacos.
Sea para bien entonces.

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