El Código “Nos estamos yendo…”

Manuel Fernando López

Nada más horrendo cuando suena el teléfono en la noche o en la madrugada: sobre todo a las tres de la mañana, cuando “bailan las brujas” en honor al Demonio; franca burla a la hora en que Jesucristo –tres de la tarde—moría en la cruz del Gólgota.
Siempre son tragedias a dichas horas y, más en estos tiempos donde el horror galopa por la pradera del recuerdo, segando vidas de amigos y parientes o, para satisfacción de espíritus mezquinos, de enemigos.
Tiempos duros, difíciles, en los cuales como dice mi amigo, Guillermo Silva Montoya, es “hora de reflexionar” en el ámbito político, “dejar la banalidad y lo superfluo” por un lado y, retornar a “lo que somos como seres humanos” y, en este tenor sabe su ubicación política como pocos en este quehacer.
Conoce perfectamente “el dulce horror de conocer”— Fernando Pessoe– que es la lectura, pero lo asume sin que a su alma, llegue el soplo de la traición, para quienes en suerte les sirve en tan escabroso y pantanoso terreno de la política.
“Que nunca llegue el rumor ni la discordia”, reza en el frontispicio del Teatro Degollado en Guadalajara; ambas implícitas por desgracia en el oficio político; no en el alma de mi amigo.
Y, tampoco que jamás llegue la llamada anteriormente mencionada; sobre todo a dicha hora en mención.
Nos estamos yendo, doblemos la cerviz e hinquemos la rodilla; la carcajada del demonio galopa por toda la tierra.
Aquel “¡Non serviam!”, está presente.
Nos estamos yendo

¡Alea jacta est!.

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