El Código “El poder y la ley no son sinónimos…”

Manuel Fernando López

Ojalá y esta frase dicha por el “abogado de Roma”, Marco Tulio Cicerón, la haya leído alguna vez –lo dudo—Claudia Indira Contreras, titular de la fiscalía de Sonora, quien reemplazó en el puesto a Rodolfo Montes de Oca, que renunció al cargo “por motivos personales”.
Ambos, saliente y entrante violaron la ley : el ex futbolista nombrado para el cargo por nueve años no podía renunciar al cargo “por motivos personales” sino por motivos de “fuerza mayor” lo que jamás argumentó y, con la complicidad de una “comisión patito” del Congreso del Estado, lo dejaron ir sin mayores complicaciones.
Jamás dicha renuncia cumplió con la aprobación del “pleno” del dizque autónomo Poder Legislativo; una “comisión” que ahora no halla la puerta ante el embate jurídico del abogado Martin Gerardo Murrieta Romero, aspirante en su momento a ocupar la fiscalía y, obviamente bloqueado en sus aspiraciones.
Ante esta situación, el aguerrido morenista y, ex colaborador de Alfonso Durazo Montaño, interpuso un recurso de amparo ante la justicia federal, donde plasma la ilegalidad tanto en el caso de Montes de Oca como en el nombramiento de Claudia Indira Contreras –también por una “comisión”, no por el pleno– quien agradeció la llegada a dicho puesto a la “equidad de género” y, no a sus méritos jurídicos.
Desde su llegada a la fiscalía, la diosa Némesis encarnada en ella, inició una serie de venganzas contra personal de la misma: una de sus primeras víctimas fue Carlos Castillo Ortega, de todas las confianzas de Rodolfo Montes de Oca.
Y aunque se pospuso la fecha de la resolución del juzgado segundo de distrito, programada el día trece de agosto próximo, constitucionalmente la suerte de la fiscal sonorense podría estár echada.
Hoy más que nunca tiene vigencia lo dicho por Marco Tulio Cicerón: “El poder y la ley no son sinónimos; la verdad es que con frecuencia se encuentran en irreductible oposición (…) divorciado de la ley eterna e inmutable de Dios, el poder del hombre es perverso, no importa con que nobles palabras sea empleado o los motivos aducidos cuando se imponga…”


Efeméride para la aún fiscal: un trece de agosto, pero de 1521, cayó Tenochtitlan
¡Alea jacta est!
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