El Código- AMLO sin palabra; Bonilla la cumple

Manuel Fernando López

Todos los tijuanenses recuerdan cómo en un mitin en plena campaña rumbo a la presidencia del país –AMLO– y, el otro para el gobierno de Baja California, dieron su palabra para desaparecer la caseta de asalto – de cobro, perdón—en playas de Tijuana, por el brutal saqueo en contra de los ciudadanos obligados a usarla, aún cundo desde hace tiempo no tiene razón de ser y, peor aún, debido al crecimiento demográfico, quedó en medio de fraccionamientos.

El mismo Jaime Bonilla Valdez, luego de retornar de la Ciudad de México, en forma contundente lamentó y reprochó la actitud gorilesca de las fuerzas de seguridad –¡?– y en especial de ese bodrio llamado Guardia Nacional, bajo la tutela –supuestamente de Alfonso Durazo, que a garrotazo limpio desalojaron a manifestantes que en forma pacífica protestaban una vez más contra la referida caseta.
“No es posible – dijo—que los ciudadanos paguen varias veces por entrar y salir, ya sea a comprar sus mandados o a diversos asuntos, pues esta caseta no tiene razón de ser, al quedar atrapada en la mancha urbana”.
Ya vimos que en este gobierno “anticorrupción” lo anterior si es posible y, también garrotear a ciudadanos indefensos que solo ejercen su derecho a manifestarse
Lo importante y, que viene a apuntalar poderosamente en el ánimo popular a Jaime Bonilla: cumplió su promesa de campaña al decretar la eliminación de dicha caseta; AMLO no y, conociendo su insaciable apetito por sacar dinero de donde sea, así como su soberbia y terquedad, ahora si chocaron los trenes.
Tanto que Jaime Bonilla Valdez, al través de su secretario de gobierno, Amador Rodríguez Lozano, interpuso hace unas horas demandas penales contra los titulares de la SCT—el presupuestívoro de varios gobiernos, Javier Jiménez Espriú—así como contra el de Capufe, Guardia Nacional y Banobras.
Los delitos son varios contra los titulares, a quienes el estado de derecho les valió nada, al detener a ciudadanos sin orden judicial alguna, golpearlos y demás vejaciones
¿Dio la orden Alfonso Durazo a los elementos de la Guardia Nacional para masacrar ciudadanos o fue rebasado por el dinosaurio de Jiménez Espriú, con el cual es sabido no goza de buena relación en el gabinete presidencial?.
De ser lo primero, más nos vale a los sonorenses , en caso remoto que sea gobernador, prepararnos para lo que será su estilo: el garrote.

¿Se acabaron entonces los besos y abrazos?

Toda esta fuerza, donde se vieron tanquetas del ejército debieron aplicarlas en las recientes balaceras y masacres de Caborca y, no contra ciudadanos haciendo valer sus derechos

¡Alea jacta est!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.