El Código ¿Y la Profeco y Alcoholes?

Manuel Fernando López

Fieles a la recomendación de “Quédese en su casa”, es lo que hicieron los titulares de ambos despachos en la entidad, mientras las hordas salvajes atacan sin piedad, cuanta tienda donde anuncian venta de cerveza; el precio no importa y, menos aún a los entes de gobierno ya citados.
Encima, en algunos negocios, cuyo dueño, se “luce” con los dineros –“¿quiere redondear?”—de los clientes, no así de su bolsillo, condicionan la venta del ambarino líquido, a que encima los sedientos compren carne; de no ser así, nanay.
Por supuesto, con lo anterior, también se llevan entre los pies, la disposición de la gobernadora Claudia Pavlovich Arellano y su fiel escudero contra la pandemia Enrique Claussen Iberri, titular de salud en la entidad.
Ya no decir de médicos, enfermeras, policías, militares, bomberos y, tantos héroes inmersos y dando, ofreciendo sus vidas para resguardar del letal virus a una bola de irresponsables y frívolos ciudadanos, quienes el día de mañana, pueden estar postrados despidiéndose de este mundo, de este universo, el cual parafraseando a Desiderata “…te resulte claro o no marcha como debiera”.
Entonces alguien miente y, la venta de cerveza –a precios exorbitantes—si es “esencial”; no así la venta de diversos artículos de los tianguistas, para mantener a sus familias.
La ley del embudo en toda su extensión: ancha por un lado, delgada por el otro; el mundo al revés; ¡ay! del automovilista que transporte personas que excedan el límite permitido por la autoridad, aún cuando en la patrulla que lo interceptó vayan más de dos policías.
¡Ah!, perdón, es que dicho servicio es “esencial”; el del simple mortal no : porca miseria.
¡Alea jacta est!.
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