MALORO DEJA PISADA EN EL MAYO

¡Aguas! peligra el futuro de nuestros hijos

 Ojalá no se le olvide lo que nos dijo: Israel Aguilar
Hacer que las cosas buenas sucedan, la mejor propuesta

HECTOR FROYLAN CAMPOS

NAVOJOA, Sonora.-Cuando faltan 720 horas para los comicios, Israel Aguilar parece no tener asomo de duda por quién cruzará la boleta electoral. Y se abre paso entre ese grupo de hombres y mujeres –productores agrícolas, ganaderos y pesqueros— de la región Fuerte-Mayo, para decirle algo a Manuel Ignacio “Maloro” Acosta. Lo encuentra. Le extiende la mano. Y se sincera ante el candidato al Senado de la República: “Habla bonito. Ojalá no se le olvide lo que nos dijo”, expresó ese campesino del ejido teniente Juan de la Barrera. A un mes de que en este país se celebren las elecciones más importantes de la historia donde estarán en juego 3 mil 326 cargos de elección popular, el abanderado a la Cámara Alta del Congreso de la Unión por la coalición Todos por México (PRI, Partido Verde y Nueva Alianza) no sólo imprimió mayor dinamismo a su agenda proselitista, sino que además dotó de elocuencia y energía el discurso ante sus partidarios. Maloro hizo el firme compromiso de que su compañera de fórmula, Sylvana Beltrones y él, trabajarán por las causas de la gente y no de los partidos. De Navojoa a Alamos, de Alamos al ejido Venustiano Carranza en la frontera con Sinaloa, lo mismo que en Yavaros, el Paredón Colorado y la comunidad indígena de La Bocana, en Etchojoa, el candidato sembró un mensaje de aliento. De optimismo. De certidumbre. Pero también incitó a sus seguidores para que en sus casas, en la calle, en las colonias, en los centros de trabajo y en cualquier rincón de sus comunidades sacudan la conciencia de la gente. “El primero de Julio se juega algo más que una elección: está en juego el futuro de nuestros hijos”, advirtió, machacó en cada encuentro. Así, mientras corren los días del último mes de campaña, el PRI sigue sumando adeptos. Desde el barrio El Barranco, en Alamos, la voz de Tadeo Corral Enríquez ha cimbrado el escenario político-electoral cuando anuncia su adhesión a los candidatos que integran la trinidad PRI-Verde-PANAL cuyos dirigentes municipales Jesús Benavides Cejudo, Claudia Zulema Bours Corral y David Castillo, comparten el podio. Al maestro rural le llenó el ojo la propuesta del abanderado a la alcaldía Víctor Balderrama Cárdenas y decidió abandonar la dirigencia juvenil del Partido Acción Nacional. Ya encaramado en el “carro de la revolución”, sin el menor empacho endilga cualquier cantidad de virtudes y aptitudes al ex secretario del ayuntamiento alamense. Empieza a caer la noche que despide Mayo en este populoso sector de la ciudad colonial. Y la gente que por momentos estalla en vitores y vivas, permanece atenta porque Teresa Ramos Alvarez acaba de plantear una exigencia por demás prioritaria, urgente: necesitamos un hospital. Y es que, para cualquier emergencia los enfermos tienen que ser atendidos en Obregón o Navojoa. Es Heliodoro Soto Holguín, el aspirante a la diputación por el Distrito 21 quien registra la petición de la señora Ramos porque –dijo— está empeñado en dignificar la política, esto es: cumplirle a los ciudadanos. De lo mismo habla la candidata a diputada federal por el Distrito VII, Ana Luisa Valdés Avilés quien se muestra partidaria de “regresarle el poder a quien te da poder: a la gente”. Maloro Acosta se siente arropado con el entusiasmo de sus correligionarios. A la muchedumbre que atiborra las calles en El Barranco, el candidato a senador esboza que en estas elecciones hay tres sopas: la primera es, secundar el discurso de odio y la propuesta de incertidumbre; la segunda, quedarse de brazos cruzados y hacer como que la virgen les habla; y una tercera es, optar por la alternativa que ofrece la coalición Todos por México: hacer que las cosas buenas sucedan. Así lo había puesto de relieve a su arribo a Navojoa donde se reunió con empleados de la Secretaría de Salud en el salón de la legendaria Mutualista y posteriormente ante representantes de los medios de comunicación. En la primera mañana de Junio, Maloro escuchó las penurias de los productores de la región Fuerte-Mayo, esos que –diría Alonso Cano Vázquez— costean los estudios de sus hijos gracias al becerro, la vaca, la panela, el surco y la panga. Prospero Ibarra, quien funge como candidato a Senador suplente, ha deslizado una percepción política que flota en el ambiente electoral a unos días de la cita con las urnas: “no sabemos cómo nos va a tocar”, dijo el ex alcalde y ex diputado huatabampense. Por eso es que Maloro Acosta le pone enjundia y dramatismo a su ponencia. Parece enfadado de que en cada proceso electoral la gente se queje “de lo mismo, de lo mismo y de lo mismo”. Sostiene que encabezará una férrea pelea contra el centralismo. “No es posible que allá (en México) se resuelva algo que podemos solucionar aquí”, observa. Habla de darle certidumbre al campo. De reactivar el sector social. De tocar puertas, y si no las abren, pues ¡hay que tumbarlas!, dice. No se trata de pedir migajas, sino lo justo, lo correcto. A su compromiso de trabajar en las causas de la gente, de las familias sonorenses, el candidato priista al Senado añade una advertencia: No podemos entregar el futuro de nuestros hijos a los corruptos, ineptos y violentos que ahora se presentan como redentores de la patria. “¡Aguas!”, avisó Maloro cuando Próspero, de nuevo, desnudó sus temores en Yavaros: “Se puede ganar todavía”, calcula. Y luego, frente a ese escenario, sugirió “Ante la incertidumbre, lo mejor es estar aliados con la gobernadora Claudia Pavlovich”. Y si en el otrora pujante Puerto de Yavaros el abasto de agua se vuelve penuria, en el enclave indígena de La Bocana, el drenaje es una calamidad. Francisco Moroyoqui Borbón, el cobanaro mayor de la etnia yoreme, lamenta la falta de ese indispensable servicio público. También de que no hay un doctor que vea a los enfermos por las noches. “Hay muchas necesidades, pero no nos atienden”, deplora el jefe de la tribu. Anocheció en este jirón de la patria sonorense. Con la cuenta regresiva hacia el “Día D”, durante dos días por la vasta región del Mayo, Manuel Ignacio Acosta nutrió su coraje y compromiso con ancestrales rezagos y reclamos nuevos. Su palabra está empeñada. “Ojalá no se le olvide lo que dijo”. Fue una expresión que sonó a súplica.

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